Texto: levítico 23:9, 10,11, 12
9. Y habló Jehová a
Moisés, diciendo:
10. Habla a los hijos
de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis
su mies, traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos
de vuestra siega.
11. Y el sacerdote
mecerá la gavilla delante de Jehová, para que seáis aceptos; el día siguiente
del día de reposo la mecerá.
12. Y el día que
ofrezcáis la gavilla, ofreceréis un cordero de un año, sin defecto, en
holocausto a Jehová.
Introducción
Nosotros como criaturas de Dios nos
corresponde tener presente que existe un Dios que nos ha creado y el mismo está
pendiente para la provisión y el sustento de su creación como dice la escritura
en el libro de los salmos 136:25
El que da
alimento a todo ser viviente, porque para siempre es su misericordia.
Aunque no veamos a simple vista como
Dios concede el alimento a todo ser viviente desde los animales que andan sobre
la tierra, las aves de los cielos y los seres humanos, la biblia que
es la palabra del eterno Dios, así lo afirma. Y de igual forma el
Señor Jesucristo dijo en mateo 6:26:
Mirad las aves
de los cielos, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros y vuestro
padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucha más que ellas?
Aquí el señor formula a sus
discípulos una pregunta retorica dando con esto a entender que somos lo más
valioso de toda su creación y así como somos de valiosos también está dispuesto
a suplir, sustentar, bendecir y ayudar en nuestras necesidades humanas, por lo
tanto debemos y tenemos que hacer solo una cosa, confiar en él. Y cuando
confiamos en el podemos decir con certeza ¡Jehová es mi pastor y nada me faltara!
Desarrollo
Cuando los hijos de Israel salieron de la
tierra de Egipto duraron en el desierto 40 años, en este espacio de tiempo Dios
les proporciono estatutos, leyes y decretos que debían cumplir cuando entraren
a la tierra de Canaán.
En el texto leído
levítico 23: 9 al 12, allí se nos presenta una ordenanza en específico, era la
ofrenda que debían de dar como primicia.
Consistía en un rito o culto que
debían a hacer a los 16 días del mes de abib, este era el primer mes del año en
el calendario hebreo de aquella época; que corresponde al marzo-abril de
nuestro calendario actual, y correspondía justamente después de celebrar la
fiesta de la pascua y la fiesta de los panes sin levadura. Cabe destacar que
estas fiestas no eran como las que acostumbramos ver en nuestra época, donde la
gente toma su tiempo para el disfrute del placer, emborracharse y jugar, el
objetivo principal se basaba en apreciar y memorizar todas las obras hechas por
el Señor y el tiempo era dedicado a estar en la comunión y en
la presencia de Jehová su Dios.
En la ceremonia los israelitas
traían al sacerdote los hijos de Araron una gavilla, que es algo así parecido a
un manojo pero una gavilla era un poco más grande que un manojo, comúnmente de
trigo de cebada, ya que era el grano o fruto que maduraba más temprano.
Era una representación de toda la cosecha
y como era una primicia es evidente que la traían sin haber llevado
del alimento para sus casas.
Formaba un acto correcto y hermoso,
ya que con esta acción estaban venerando al Dios que es el dueño de la tierra,
al Dios proveedor y sustentador, dándole así de la primera y mejor porción de
lo que tenían y de lo que la tierra comenzaba a producir.
Luego el sacerdote que era el hombre que
estaba constituido por Dios mismo para ejercer este ministerio (ritos), al
presentar la ofrenda, mecía el fruto traído balanceándolo de un lado
a otro; agarraba una pequeña cantidad (porque la otra cantidad Dios
se lo otorgaba al sacerdote para el sustento de su familia), allí colocaba
incienso aromático y aceite ungido, y por ultimo lo hacía arder en el fuego del
altar. Este voto era percibido por el eterno como un olor gratísimo y fragante
delante de su presencia, Dios se contentaba con su pueblo y con su creación.
En Levítico 2:14, 15,16 se ven los
pasos que seguía el sacerdote al ofrecer la ofrenda.
14. Si ofrecieres a
Jehová ofrenda de primicias, tostarás al fuego las espigas verdes, y el grano
desmenuzado ofrecerás como ofrenda de tus primicias.
15. Y pondrás sobre
ella aceite, y pondrás sobre ella incienso; es ofrenda.
16. Y el sacerdote hará
arder el memorial de él, parte del grano desmenuzado y del aceite, con todo el
incienso; es ofrenda encendida para Jehová.
Actualmente este
pasaje nos regala una enseñanza; ya que nosotros a la verdad no
sembramos trigo, higueras, granados para llevar de estos primeros frutos al
atrio del templo donde se le realizan cultos al Dios de los cielos, pero si
podemos venerar a Dios y hacer ofrendas de primicias a través
de nuestro salario o del ingreso económico que podamos percibir,
esto serviría para que su nombre en nuestras ciudades y pueblos sea reconocido,
su nombre sea glorificado y honrado.
Es un acto hermoso en
nosotros para este tiempo honrar y venerar a Dios con lo que tenemos. Y si para
aquella época era acepto y de olor grato para el creador, tengamos la seguridad
que para esta época igualmente es acepto por El, todo lo que hagamos por amor
de su nombre. Sería como el padre al hijo que ama cuando este se porta bien, si
usted es padre o madre estaría contento(a) y orgulloso(a) por su hijo que lo está
honrando a usted con su conducta y con el éxito que haya alcanzado.
A continuación una lista de
sacrificios y ofrendas acepto para el tiempo presente;
Ø lo tomamos en cuenta al
comienzo del día dándole gracias.
Ø al darle gracias por los
alimentos antes de consumirlos.
Ø al encomendarnos en sus
manos antes de acostarnos.
Ø cuando encargamos al
Señor nuestros pasos.
Ø Cuando confiamos a él
nuestros proyectos.
Ø cuando asistimos y
participamos de los servicios y culto que se realizan en su nombre.
Ø Ayunos.
Ø Oraciones.
Ø Cánticos de alabanzas
Ø Ofrendas.
Ø Diezmos constituyen en
10% de nuestros ingresos económicos.
Ø Primicias, al comienzo
de cada año podemos llevar una porción de lo que tenemos al lugar de reunión y
de adoracion.
Hay promesas
Si estudiamos un poco más las sagradas
escrituras nos daremos cuenta de un detalle que está detrás de cada mandamiento
que el Señor asignaba.
A la verdad el Señor nunca se queda con
nada y premia no solamente la honra que alguien pueda darle, sino que también
premia la obediencia.
En el libro de éxodo 34:
22, 23,24 refiriéndose también a las ofrendas de primicias se pueden
visualizar algunas promesas por el cumplimiento de esta ordenanza.
22. También celebrarás la fiesta de las semanas, la de las
primicias de la siega del trigo, y la fiesta de la cosecha a la salida del
año.
23. Tres veces en el año se presentará todo varón tuyo delante
de Jehová el Señor, Dios de Israel.
24. Porque yo arrojaré a las naciones de tu presencia, y
ensancharé tu territorio; y ninguno codiciará tu tierra, cuando subas para
presentarte delante de Jehová tu Dios tres veces en el año.
En este pasaje bíblico he subrayado en el
versículo 23 para indicar que las promesas que estudiaremos a continuación
pertenecen al mandamiento de ofrendas de primicias, guardando relación con el
tema de estudio.
A continuación las siguientes promesas que
se notan en el versículo 24.
1. “Porque yo arrojaré a
las naciones de tu presencia” Dios les iba dar superioridad,
predominio y preeminencia delante de las demás naciones.
2. “ensancharé tu
territorio” se iban a engrandecer, crecer y desarrollarse aun más de lo que ellos se
imaginaban.
3. “ninguno codiciará tu
tierra” es decir nadie intentara siquiera hurtar ni envidiar lo que Dios les
había de dar.
4. Por ultima promesa
referente a este estudio, en levítico 23:11 aquí les dijo Dios “para que
seáis acepto” esta palabra quiere decir reconocidos, aprobados y recibidos.
Cuatro promesas extraordinarias útiles y
necesarias para una vida tranquila y prospera, que maravilloso fuera que el
Señor nos diera dichas promesas a cada uno de nosotros!
Las necesitamos sobre todo para ser
prosperados y tener crecimiento en cualquier proyecto o negocio que
emprendamos.
Las necesitamos para que cuando tengamos
bendición y abundancia económica no haya personas que acechen nuestras vidas
por lo que tenemos.
Confié, si en realidad le servimos a Dios
en este tiempo sus promesas nos perseguirán, el nos protegerá de nuestros
enemigos y nos bendecirá en muchas aéreas de la vida.
Un saludo para todos
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